Bongiorno, Godd morning,Bonjour,Bom dia, Guten Morgen...etc
Señoras y señores, me presento
Me llamo Guasù y soy un fantasma que busca hogar
Estoy buscando hogar, como ya he dicho, y, de momento, estoy en casa de Fred.
Es un gran tipo, este austriaco: elegante, cordial, gran bailarin....pero esa mania suya de bailar por las paredes...no sè, pienso que se puede caer...
Asi que, pobre de mi, no tuve más remedio que buscarme casa....y asi fué como entré a vivir con Fred, el austriaco danzarin.
Me ha prometido una fiesta de bienvenida, y yo ya no vivo, sòlo de pensar en la gente que vendrá y las cosas de comer y beber ( erróneo pensar que un fantasma no come, mi barriga es testigo presencial)
Eso si, Fred me ha dicho que tocará el piano, aunque venga la orquesta, que no bailará por las paredes (recuerden, me pone nervioso) y que podré conocer a muchisimas estrellas de Hollywood, pero no las de ahora, que no tienen sustancia, sino las de antes
AY, MON DIEU!!! No pasan las horas sin que piense en mi fiesta
jueves, 23 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
El Señor Hernandez le acomoda el futuro a su perro Tuco ( un principio)
Las mañanas, ahora que era viudo y sus hijos ya no vivían en casa, se dividían, para el señor Hernández, jubilado, en dos partes diferenciadas: de ocho a ocho y media, para desayunar y de esa hora para adelante en salir a la calle con su perro Tuco, un sin raza de cuatro años que se había convertido en su mejor amigo.
Mantenía largas conversas con el susodicho perro sin raza, pero noble y atento, que siempre tenia un ladrido amable y un movimiento de cola para cada palabra bonita que le decía su amigo
“ No, yo no soy tu dueño, eso es para gente rica, nosotros somos amigos, ¿vale?” El señor Hernandez siempre pronunciaba esas palabras mirando al can, de color blanco y marrón y hocico oscuro, como si le hablara a un crio o a un amigo de toda la vida, y el perro ( siempre atento, como ya sabemos) le respondía con sus movimientos de cola y algún que otro lametazo espontáneo, producto de su todavía juventud canina y su devoción por el señor Hernadez.
Mantenía largas conversas con el susodicho perro sin raza, pero noble y atento, que siempre tenia un ladrido amable y un movimiento de cola para cada palabra bonita que le decía su amigo
“ No, yo no soy tu dueño, eso es para gente rica, nosotros somos amigos, ¿vale?” El señor Hernandez siempre pronunciaba esas palabras mirando al can, de color blanco y marrón y hocico oscuro, como si le hablara a un crio o a un amigo de toda la vida, y el perro ( siempre atento, como ya sabemos) le respondía con sus movimientos de cola y algún que otro lametazo espontáneo, producto de su todavía juventud canina y su devoción por el señor Hernadez.
Etiquetas:
el perro tuco,
el señor hernandez
Ubicación:
Paris, Texas, EEUU
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