jueves, 26 de abril de 2012

Tuco, un perro con amigo humano

El Señor Hernández le labra un futuro a su perro Tuco- ( continuación) (...) El Señor Hernandez se levantó, hizo lo mismo que siempre, pero no tenía la misma cabeza de siempre: estaba pensando, meditando, reflexionando. En estas cosas, él era muy profundo, aunque no podría expresarlo con grandes palabras, como hacían los escritores o la gente que había ido a la universidad. Miró a su perro y le dijo “ Tuco, lo de ayer no iba en broma” y el can, tan dispuesto como siempre, movió la cola y lanzó un ladrido,como “ Vale, si, pero tranquilo, que aún falta tiempo”. Lo primero que hizo fue ir al banco. No, el Señor Hernandez no era nada rico, tenía su pensión y el piso, pero nada más. Las tierras que su padre le dió las vendió, pagó la carrera de sus hijos y les puso un cuarto de su casa, eso era todo, y aún gracias. Pero ahorraba un poquito y, además, sus hijos eran buenos chicos y a veces le traían cosas, de comer, de mobiliario, le compraban ropa...al Señor Hernandez se le nublaron los ojos ahí mismo, enfrente del director de la oficina, y se sintió muy estúpido: uno no debe mostrar debilidad, y menos con el banco, así que fué directo al grano “ Yo lo que quiero saber es si me queda algo pendiente de pagar y cuanto dinero tengo. Y ver mi fondo de garantia” Porque su mente ya estaba en marcha y no había que dejar cabos sueltos, eso pensó el Señor Hernandez mientras el director hablaba, bla bla bla, con estos intereses, bla bla bla y, al final, pudo desentrañar que tenía un capital pequeño, pero, si duraba, por ejemplo, cinco años más, Tuco tendría nueve y entraría en su vejez (podría durar unos seis u ocho años más, dependiendo de su salud) Si retiraba cinquenta euros cada más en ese nuevo fondo ( porque crearía un fondo nuevo, llamado Fondo 2, exclusivamente para Tuco, aunque de eso nadie sabría nada ), entonces, a su muerte, el perro dispondría de un dinero que le permitiria vivir tranquilito el resto de sus dias. Además, garantizaba a sus hijos el dinero del fondo,que era un poco más boyante y asi no habría historias raras. Todo esto mientras el director hablaba y hablaba y el asentía, con media sonrisa.... Después, hizo algo que no había hecho en años: ir a ver a un abogado. PRÓXIMAMENTE OS IREIS PREGUNTANDO...¿ PERO QUE PASARÁ CON EL PERRO TUCO???

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