martes, 1 de noviembre de 2011

Automat

Ausente, como un ser de otro mundo, esperaba. Quien espera desespera, decían por ahi, pero ella nunca había dado credibilidad a las otras palabras, o por lo menos a palabras de refrán
Se sentia débil y descorazonada, como si no tuviera vida, ni alma.
Ausente.
No podría decir con exactitud el tiempo que llevaba con esa taza de café, ni cuantas vueltas con la cucharilla había dado, sólo que, en el espacio sideral donde su mente se encontraba ( ¡ tan lejos), podia sentirse un poco cómoda, aislada de los demás.

Mas tarde, tendria que levantarse, pagar y caminar por sus calles hasta ese lugar en el que algunos són felices, llamado casa: por el momento era como un robot, en piloto automático de sentimientos
Versión para automat, de Edward Hopper, uno de mis cuadros favoritos

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