Libertad, bonita palabra, idealista palabra...más bonito que la palabra libertad, ¿ que podía ser? Alfred apagó el cigarro y pensó en su hermana, que tenia ocho años cuando ocurrió todo, la idea que tenia de él. Pensó en sus cartas, solo tres y dos dibujos, por obligación, estaba seguro. En una carta le informaba de la muerte de su padre, accidente laboral ; otra contaba la muerte, de nuevo esa palabra, pero de su madre, que lo adoraba. No pudo asistir a ninguno de los entierros, entonces aún no tenia la condicional... la tercera carta le informaba de una indemnización de la empresa de su padre, de las reformas del piso, “ en estos momentos voy muy justa y he gastado parte del dinero, pero cada mes te depositaré una parte en la cuenta que me digas, atentamente Clara”.
Ahora tenía veintiocho años, pero Clara no había cambiado mucho ,sobretodo en la poca comunicación con su hermano, Alfred, que salía de la prisión después de veinte años, purgando unas faltas que ahora daban un poco igual.
Lo había dejado todo dispuesto para que su hermano encontrara sus cosas en su habitación, que no se había tocado en veinte años de moda rapida y tiempo de oro
“Te he dejado macarrones, me enseñó mamá y salen bien...”, decia la nota en la nevera, llena de comida y bebida. Clara dio un ultimo repaso, la verdad es que la casa era tanto suya como de Alfred, no se negaba a ello, pero...
Pero no lo conocía, no sabía sus gustos, no sabía nada sobre él, lo había negado un poco con su indiferencia, es cierto, pero Clara se preguntaba si él o alguien se habrían preguntado que pasaba con ella, con la chica que era la hermana del único preso del barrio.
Lo esperó en la cocina, en el comedor, en el balcón, pensó que podia decirle y si le preguntaría el que pasó....después, llena de nervios, pensó que ya hacia diez años que vivía sola, que se habia acostumbrado a estar sola, que ni siquiera sabia los hábitos de su hermano, alguien que compartiría su vida,su espacio...
Se sentía un poco incómoda
Le entró tal pánico que decidió irse de casa, sin esperar.
“tienes la llave debajo de la alfombra, Clara”
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